CASTRO Y LOS AFROCUBANOS


Desde muy joven, Fidel Castro muestra una clara predilección por los afrocubanos. Hace unos años, aprovechando su visita a Harlem, se reunió en una iglesia con un grupo de líderes del vecindario comunista pertenecientes a esta etnia. Hace unos 42 años había hecho lo mismo durante su primera visita oficial a los Estados Unidos. La única diferencia es que en esta oportunidad, poco antes de infligirles un discurso de cuatro horas y media a sus devotos seguidores afronorteamericanos (como para recordarles que forman parte de una raza torturada por los blancos), le dio la mano a Clinton. Fue un apretón fugaz, pero cargado de contenido simbólico.

Curiosamente, esa predilección de Castro por los afrodescendientes no se refleja en la realidad social y política cubana. La mitad de la población cubana es de epidermis negra o mulata, pero sólo 15 de los 125 generales pertenecen a esta etnia. No hay ningún afrodescendiente en el Buró Político ni en el Consejo de Ministros: los dos órganos de mayor peso es una estructura donde, la verdad, el único que manda es Fidel. También es notable la mínima presencia de afrocubanos entre los profesores universitarios o en el cuerpo diplomático. En el Comité Central menos de un veinte por ciento son afrodescendientes. No obstante, hay un sitio donde éstos sí acaparan casi todo el panorama: la cárcel. El noventa por ciento de los presos son afrocubanos.

¿Por qué la sociedad y el gobierno cubanos siguen siendo racistas pese a la retórica de los comunistas? Por una razón obvia: la revolución la hicieron unos burguesitos blancos pertenecientes a las clases medias y altas del país, y como no crearon un sistema democrático sino una dictadura vertical, el poder se ha deslizado en cascada entre los blancos, por cooptación e ideología y no por méritos, lo que no ha permitido la integración real de los afrocubanos en la estructura de poder.

Carlos Alberto Montaner - Barcelona

 

Carta Abierta  al Black Caucus Del Congreso de los EE.UU.

Sra. Maximine Walters

Presidenta del Black Caucus y Congresista Demócrata por el Estado de California
Sres. Congresistas de Estados Unidos miembros del Black Caucus

Señores Congresistas, he tenido conocimiento sobre la impresión causada en algunos de ustedes por el gobierno cubano a raíz de sus visitas a nuestro país en cuanto a la defensa de las libertades del hombre afrocubano. Quiero expresarles mi convencimiento que han sido embaucados, y no se les ha permitido observar la realidad en que se ven forzados a vivir los afrodescendientes en Cuba. El hombre negro en Cuba está forzado a vivir en una sociedad donde están privados de todos sus derechos fundamentales. La libertad de expresión, de reunión, de asociación, y todos los derechos están sujetos a la aceptación del Estado socialista y su no aceptación es punible.

El 80 por ciento de la población penal es negra y mestiza, que son detenidos, investigados y procesados sin las más mínimas garantías procesales. El 90 por ciento de la población negra vive en barrios marginales o en viviendas en mal estado, en edificios con peligro de derrumbe o en pequeños cuartos fabricados de cualquier material en un hacinamiento terrible, amenazados constantemente con ser expulsados, con hambre, miseria e insalubridad.

Los afrocubanos han sido desplazados de los empleos en el turismo, y en tiendas de recuperación de divisas, y de los empleos mejores remunerados Persiste en los ciudadanos blancos el sentimiento de discriminación a los ciudadanos negros manifestado en su rechazo y en la no aceptación de dirigentes negros así como en la elección de candidatos a empleos. Las oportunidades del hombre negro a la burocracia del gobierno, del Estado, y el Partido, son nulas a excepción de algunos elegidos para mantener una imagen de tolerancia racial.

El estado de indigencia en que vive el afrocubano prácticamente vistiendo harapos y subalimentado lo pone en una situación de desventaja con el resto de la población, en un ambiente social generalmente delictivo, situación agravada hoy con la dolarización de la economía, donde los afrocubanos generalmente no pueden recibir dinero del exterior por no contar apenas con familiares emigrantes. La emigración cubana ha sido fundamentalmente blanca. La población negra y mestiza es mayoritaria en Cuba, y de ella muchos integran las filas de los que luchamos por el restablecimiento de la democracia, un Estado de derecho con el pleno goce de las libertades y las oportunidades en la búsqueda de la felicidad. Hombres negros hermanados a hombres blancos nos hemos visto en la forzosa necesidad de convocar al pueblo a llevar adelante un programa de desobediencia civil que dé al traste con el régimen actual, y provoque las condiciones para iniciar un proceso de transición. Hemos hecho todos los esfuerzos para lograr la cooperación del gobierno en un entendimiento nacional. La realidad es que éste nos ha ignorado, perseguido y encarcelado para impedir todo acercamiento.

Inspirados en la lucha de los derechos civiles de los negros de su país, y en las enseñanzas del Dr. Martin Luther King Jr., luchamos negros y blancos por la conquista de las libertades. La oportunidad de conocer estas realidades, estoy convencido, no se las permitió el gobierno cubano. Quisiera las tuviera en cuenta a la hora de hacer un análisis sobre la realidad nacional o al tomar cualquier decisión sobre nuestro país.

Aquí el hombre negro es doblemente discriminado; por ser ciudadano cubano y por el color de su piel.

Atentamente, con afectuoso saludo, de ustedes;

William E. Herrera Díaz
Presidente de la Liga Cívica Martiana.                                                                                       La Habana

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